dimecres, 15 d’octubre de 2008

Així anem...

Haciendo nuevas amigas, Arturo Pérez-Reverte

2 comentaris:

El Indiferente ha dit...

Anna. Había leido este artículo cuando salió publicado y tengo que decir, sin saber con que intención lo has colgado, que estoy totalmente de acuerdo con Reverte. No sólo por que sea uno de mis escritores (vivos) favoritos, sino porque en estos días tan faltos de sentido común, repartir un poco de estopa verbal se agradece mucho.

No puedo evitar media sonrisa ante lo estúpido que parece el ser humano. Miembros y miembras.

Un besito.

dew

Jael ha dit...

En mi caso, aunque PR tiene libros que adoro, me parece un gilipollas. Sin paliativos. Escuda su machismo en la defensa de la lengua y se queda más ancho que largo. ¿Da dentera decir miembra? Puede. Pero a muchos les da dentera decir presidenta, jueza, médica, alcaldesa... Y en realidad lo que les da dentera es que el concepto existe.

El lenguaje no es inmudable, es variable, es nuestro. Y tiene que reflejar nuestra realidad. El masculino es el neutro, el masculino es el que representa a las profesiones porque es la realidad en la que se conformo el lenguaje. Pero la realidad cambia, y tenemos el deber y por supuesto el derecho, de obligar el idioma a cambiar. Los que creen que su idioma es una parte muy representativa de ellos (no es mi caso del todo, yo soy una ilusa y una esperantista) deberían entenderlo aún mejor. Lo que hablamos, lo que oímos desde pequeños nos conforma. Nos conforman las palabras y las expresiones. Aprendemos de niños que cojonudo es bueno y coñazo malo. Que cuando dicen "todos" se refieren a niños y niñas. Que si nos dicen "todas" los niños se deben sentir o bien excluidos o bien "insultados".

El latín no es culpable, porque representa la realidad que tenía que representar. Pero los idiomas modernos sí son culpable. Como es culpable el señor APR de que sólo haya tres mujeres en una Real Academia que considera que al lenguaje le hace menos daño añadir "nocaut" que "miembra".