dissabte, 20 de desembre de 2008

És això

Soy feminista.

Eso no quiere decir que crea que las mujeres somos mejores que los hombres, ni que aspire a un mundo en el que dominemos las tías, aplastando a los señores (que, por otra parte, es lo que llevan siglos haciendo ellos).

Aspiro a la igualdad entre sexos. Éso es ser feminista (y no lo contrario de machista, como piensan muchos). Aspiro a cobrar lo mismo que mi compañero, y no la mitad, como ahora, cuando hago muchas veces el doble de su trabajo. Aspiro a que en ningún lugar del mundo sea delito disfrutar de la sexualidad femenina y dejen de cometerse aberraciones como la ablación.

Que en ningún lugar del mundo tengamos que ocultar nuestro rostro, ni nuestro cuerpo. Que no se nos considere sucias por menstruar. Que se nos atienda y se nos respete en los partos: ya está bien de que sea el cirujano el que decida en qué postura, cómo y de qué manera tengo que dar a luz yo, que llevo nueve meses fabricando solita -sin su ayuda- a ésta criatura maravillosa.

Que se respete nuestra libertad de decisión y de elección en algo tan doloroso para cualquier mujer como el aborto. Que no se utilice nuestro cuerpo para vender. Que no nos vendan delgadas, guapas, subidas en tacones imposibles, como si fuéramos objetos de decoración. Que no nos humillen desde crías con cuentos de princesas sumisas.

Que no nos cuenten que los derechos adquiridos, como la baja por maternidad, son regalitos que nos hacen aunque no nos los merezcamos. Que no nos intenten convencer de que ser madres es un fin en nuestras vidas, y que tenemos que, además, agradecer que nos permitan faltar al trabajo para criar a nuestros hijos.

Que no se nos impongan roles absurdos. Que no nos toque fregar al volver del curro. Que no se someta a juicio el vestuario de las (pocas) mujeres que mandan. Que no se justifiquen violaciones porque llevábamos falda e íbamos provocando, o porque llevábamos vaqueros ajustados.

Que no nos tomen por idiotas con concesiones absurdas al lenguaje (me refiero a las "miembras" y demás chorradas). Que no se nos considere propiedad de nadie. Que no se nos compre. Que no se nos chantajee.Que no se nos viole. Que no se nos mate.

Porque somos vuestras madres, hermanas, hijas, abuelas, amigas, amantes. Vuestras mujeres. Y vosotros, nuestros hombres. Somos la otra parte del todo. Somos lo mismo que vosotros.Pero no somos iguales. Hasta que lo seamos, yo también soy adúltera, provocadora, solterona, puta, tortillera, soberbia y zorrón.

Yo también soy feminista.

(Tret d'aquí)

1 comentari:

Jael ha dit...

:) (Aunque bueno, yo creo en que las concesiones del lenguaje no son tales, pero los filólogos es que sois muy conservadores del idioma :P)

A lo mejor un día, si de mayor nos dejan a mis compañeras y a mí ser periodistas, evitamos que se sigan escribiendo artículos como este: http://www.elpais.com/articulo/gente/ofensiva/ignorancia/Nicole/Kidman/elpepugen/20081216elpepuage_5/Tes (tengo que respetar las tradiciones machistas de una cultura que ni siquiera es la mía), se dejará de llamar a "de la Vega" María Teresa, a "Saenz de Santamaría" Soraya, se dejará de hablar de la ropa y la sonrisa de Merkel...

A lo mejor, algún día, la sociedad española considerará "grave" o "muy grave" la violencia machista, y no pensará que es un tema aislado...

Tendremos que seguir esforzándonos, y no desandar el camino que andaron otras por nosotras antes. Y convencer a nuestro "peor enemigo", las mujeres machistas, antes que a nadie.


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